ALGODONEROS DE CABRUTA EN EL M.A.T.
(PRENSA-ARPA) El pasado miércoles, un grupo de productores algodoneros del eje Orinoco, Apure y Afluentes, sostuvieron una larga entrevista en las instalaciones del Ministerio de Agricultura y Tierras con autoridades de este ente oficial, en la cual hicieron planteamientos concretos en torno as la actividad productiva agrícola.
Así lo informó la señora NELIS CRUZ LEDESMA, Secretaria de la Asociacion Cooperativa A.R.P.A. y vocero oficial de este agrupación, quien adicionó que en dicha entrevista hicieron entrega de un extenso documento emanado de los productores, en las cuales plantearon las soluciones definitivas, a los efectos de enrumbar la actividad agrícola por los senderos reales, que obtengan una mayor satisfacción por parte de los productores.
En el mismo, los productores presentaron la serie de fallas existentes a nivel de preparación de tierra, siembra, cultivo, cosecha y comercialización, debido a la escasa o nula supervisión por parte de las autoridades regionales del M.A.T. Igualmente denunciaron la existencia de grupúsculos que representan intereses económicos que se encuentra en cotraposición con los postulados de la actual administración revolucionario, y la cual está conformada, por ex representanes ministeriales de la cuarta República hoy enchufados en la presente administración, como "asesores" del actual Ministro Elías Jaua.
Para concluir, los productores señalaron, que de no ser escuchados en esta instancia, se verán en la imperiosa necesidad de tomar otras acciones de calle, a los fines de que sean escuchados por el actual Presidente Hugo Chávez.
Contaminamos la tierra que habitamos |
Asombra el incremento espectacular del cáncer testicular en jóvenes menores de 25 años. Hasta hace unos años, fuera de los ambientes sanitarios, nadie trataba de este tema. Debido a la fortaleza de los jóvenes, esta enfermedad explota de manera súbita y con amenazantes metástasis. Es conocida la espectacular agresión mediante quimio y radioterapias, reserva de esperma y la intervención quirúrgica que provoca conmoción en el paciente, en su pareja y en sus familiares. Resulta dramático saber que sólo podrán tener descendencia mediante una inseminación que obliga a vivir pendientes de los bancos de esperma.
También son conocidos los estudios aparecidos en las prestigiosas revistas médicas New England Journal of Medicine y en Lancet, y que registran la creciente disminución de espermatozoides en el semen de los jóvenes en los países desarrollados. En los últimos 50 años, se ha descendido hasta niveles inferiores a un 60% de espermatozoides vivos en el semen de las poblaciones estudiadas.
Los estudios realizados indican diversos problemas de salud sistemáticamente asociados a los tóxicos persistentes, entre ellos los derivados de su actividad promotora de diversos tipos de cáncer y de su actuación como disruptores endocrinos. La capacidad de estos compuestos para afectar al sistema hormonal les permite desregular funciones básicas del organismo y producir importantes efectos sobre el cerebro, la pituitaria, las gónadas o el tiroides. Como consecuencia, los PTS afectan al desarrollo de los fetos y recién nacidos, causan la pérdida de calidad en el esperma e incrementan la incidencia de diversas enfermedades neurológicas o endocrinológicas, con efectos tan llamativos como el adelanto de la pubertad en las chicas.
El Programa Ambiental de Naciones Unidas acaba de ultimar un informe (www.chem.unep.ch) en el que evalúa su situación.
Muchos de estos productos están al alcance de cualquiera, a pesar de su peligrosidad. Algunos, como el lindano, se venden en las farmacias como componente de productos antipiojos, ladillas y contra la sarna. Otros, como el endosulfan, forman parte de la composición de más de 80 productos insecticidas de uso habitual en la agricultura. El informe de Naciones Unidas alerta del uso de pesticidas estrogénicos en amplias zonas de América central. El endosulfán es uno de ellos. Se sabe que el endosulfán interfiere en la actividad de los estrógenos y aumenta hasta cuatro veces las posibilidades del cáncer de mama. Preocupan productos como el Bisfenol A, uno de los disruptores endocrinos más activos, que está siendo usado en ingentes cantidades en Europa como base de los policarbonatos, los plásticos rígidos con los que se fabrican desde los CD a los biberones.
Los factores desencadenantes del cáncer testicular trajeron de cabeza a los científicos hasta que, en el Hospital Universitario de Örebro (Suecia), han logrado establecer una conexión causal entre esta enfermedad y la exposición que sufrieron sus madres, decenas de años atrás, a substancias químicas como los PCB, el hexaclorobenceno o el clordano que transmitieron estos tóxicos a sus hijos durante el embarazo y la lactancia.
La alarma se ha disparado ante la dramática multiplicación de casos en países tan avanzados en cuidados sanitarios como los europeos. Nos estamos acostumbrando al incremento de los cánceres de mama en mujeres cada vez más jóvenes, y crece la sospecha de que existe una relación causal con la ingesta de alimentos precocinados, congelados, o de la llamada comida basura.
También tiene una enorme importancia la exposición a un medio ambiente degradado por los carburantes y por el salvaje incremento de las emisiones de CO2 procedentes de industrias que se niegan a aplicar las medidas acordadas en la Conferencia de Kyoto.
Mientras tanto, la publicidad nos satura hasta hacernos creer que el que no tiene coche casi no es persona, porque impera la nueva moral que sostiene que “no tener es pecado”.
La capa de ozono se degrada ante la inactividad de las autoridades cuya primera obligación es cuidar del bienestar de los ciudadanos. Y la mayor prioridad es una vida sana pues, sin ella, no es posible vivir en libertad y ejercer el derecho a la búsqueda de la felicidad.
Se ha hecho creer a los habitantes del Sur que, si imitan nuestro modelo de desarrollo, pasarán de “países en vía de desarrollo” a “países desarrollados”. Esto es una falacia pues los países del Norte sociológico no podríamos mantener nuestro nivel de vida, de consumo y de despilfarro si no fuera porque explotamos las materias primas que extraemos de esos países empobrecidos al precio y en las condiciones que imponemos. La Unión Europea necesita importar más del 60% de las materias que necesita para mantener su industria.
Si para convertirse en “desarrollados”, China e India tuvieran que disponer, proporcionalmente, del mismo número de coches, de motocicletas o de refrigeradores que los europeos o los norteamericanos la capa de ozono no resistiría ni veinte años. Los investigadores médicos se muestran muy críticos ante esta situación y alertan del peligro sanitario en que estamos inmersos.
José Carlos García Fajardo
Convenio Rel-UITA –
Los dueños del cártel del algodón
LADRONES y SEÑORES
Causa de la extrema pobreza campesina
y del desastre económico del PARAGUAY
Un libro de Esteban Areco
Este libro expone, en un relato descarnado, la
metodología de la expoliación a que son sometidas
cientos de miles de familias campesinas del Paraguay,
que año tras año son engañadas vilmente, situándolas
en una posición que recuerda la época de los mensúes,
en los grandes yerbales latifundistas de inicios del
siglo pasado. LADRONES y SEÑORES, profundiza la
denuncia realizada por Carlos Amorín, en el libro
"Las Semillas de la Muerte" (La Basura Tóxica de la
Empresa Delta & Pine en Paraguay),
editado por Rel-UITA, que analiza, las relaciones de
producción y dominio prácticamente feudales, como también
el sinnúmero de fraudes pergeñados por el cártel
algodonero en el citado país.
El prólogo: ¿Oro Blanco o Nueva Forma de
Esclavitud?, pertenece a Francisco de Paula Oliva s.j.
(Paí Oliva), candidato al Premio Nóbel de la Paz, que cuenta
entre otras organizaciones, con el decidido apoyo de la Rel-UITA.
¿ORO BLANCO
o NUEVA FORMA DE ESCLAVITUD?
En un país como el Paraguay, con tantas preguntas que quedan sin respuestas, el periodismo de investigación no solamente es una necesidad sino que también marca cauces de acción social, política y económica. Por eso, deseo comenzar felicitando al periodista Esteban Areco por su trayectoria de investigación y por esta última obra que ahora nos presenta. Y con él, también deseo felicitar a quienes han hecho posible, con sus aportes y confianza, este trabajo. Realmente el Paraguay, una tierra fructífera y extensa para sólo cinco millones y medio de habitantes, debería ser un paraíso. Es rico en naturaleza de árboles, de flora y animales; de tierras y de acuíferos. Y sobre todo, muestra un mestizaje con lo mejor de las razas que lo integran. Paraguay debería ser sinónimo de esa Tierra sin Mal tan ansiada por nuestros antepasados indígenas. Sin embargo -y no por ninguna fatalidad histórica sino por intereses foráneos y por egoísmo de algunos de sus hijos- este paraíso se ha convertido en un infierno. Un caso concreto de todo esto lo demuestra el periodista Esteban Areco en el libro "LADRONES y SEÑORES". El "oro blanco" del algodón, que debiera enriquecer a miles de familias campesinas, ha llegado a ser de hecho -y en palabras de monseñor Fernando Lugo, obispo de San Pedro- "una nueva forma de esclavitud" de la gente más desprotegida y sencilla. Leyendo su escrito me invade la compleja sensación de que estoy ante actos inconexos de irracionalidad y, al mismo tiempo, ante un plan bien trazado de explotación del hombre por el hombre, al más viejo estilo del comienzo del capitalismo. Es absurdo que al campesino se le regalen semillas de bajo poder germinativo. Corrupción de empresarios y funcionarios públicos sin escrúpulos que sobrefacturan para su lucro propio semillas de baja calidad. Es incomprensible que por apatía y vagancia el Ministerio de Agricultura esté lleno de técnicos sentados en sus despachos de Asunción, en vez de que salgan al campo para acompañar la siembra algodonera de los campesinos. Es injusto que el campesino tenga que hipotecar su cosecha a los caprichos del acopiador, que le ha ido fiando la comida para sobrevivir o los insumos para combatir las plagas. Es un robo que los propietarios de desmotadoras sobrefacturen sus gastos y castiguen al agricultor eludiendo pagar por la materia prima un precio que podría ser mayor. Es otro robo que las desmotadoras compren algodón en rama, según ellas de segunda calidad, y que luego a la hora de vender la fibra obtenida de ese mismo algodón resulte ser de primera calidad. Es un engaño que no existan listas concretas y bien documentadas de los campesinos que cultivan el algodón, a fin de que los créditos que el Gobierno brinda por medió de las desmotadoras lleguen a las manos de quienes los necesitan y no se vayan quedando por el camino. Y es otro engaño que cada año el Gobierno, antes de la campaña algodonera, haga promesas que luego no va a cumplir, como se ha confirmado en las últimas campañas. He citado solamente algunos aspectos deplorables que convierten al "oro blanco" en "una nueva forma de esclavitud".Y al hacerlo me sigue invadiendo la compleja sensación de encontrarme ante actos inconexos de irracionalidad, llenos de corrupción, o ante un plan bien trazado de explotación, en el que solamente importa lograr el mayor lucro, aun a costa de matar un día a "la gallina de los huevos de oro". A medida que profundizo mis reflexiones, día a día, me estoy convenciendo más y más de esto último. Por eso lo acertado del titulo del trabajo de Esteban Areco: "LADRONES y SEÑORES". O sea, personas que se presentan como grandes empresarios, dignos de todo respeto en el mejor sentido de la palabra, cuando que en realidad lucran sin escrúpulos, arrebatando con su accionar 50, 60 o 100 millones de dólares al año a los pobres productores campesinos. Y conste que he estudiado las vacilaciones del precio internacional del algodón, y he visto que estas variaciones influyen en una mayor o menor ganancia, pero que nunca harían perder todo al campesino. Es el perverso sistema impuesto desde las desmotadoras el que ha arruinado al campesino sembrador del algodón. Es particularmente interesante el penúltimo capitulo del libre que estarnos prologando. Se titula "La crisis del algodón tiene solución". El mejor resumen de ello hace el economista Pablo Herken: "En nuestra opinión, y perfectamente fundamentados en rigurosos estudios nacionales e internacionales, y con conocimiento pleno sobre la experiencia y realidad paraguayas, estamos totalmente convencidos que sobre la base del mejoramiento de los ingresos del pequeño agricultor algodonero, podemos y debemos afrentar la crisis algodonera". Y después se explican los objetivos básicos del "Plan Algodonero Rentable y Sustentable" y las leyes, medidas y acciones para ponerlos en la práctica. Un capitulo que, como decía al comienzo, convierte a este libro en un cauce de acción social, política y económica. Y termino con las últimas palabras del autor a quien vuelvo a felicitar por su trabajo. "Es la hora de ponerse la camiseta de los pequeños productores del algodón". O sea, es la hora de que todos los paraguayos y paraguayas nos convenzamos de que la crisis del algodón nos empobrece a todos y que su solución daría un respiro a una economía como la nuestra que encuentra en el "oro blanco" una de sus principales fuentes de divisas. |
Montevideo, 24 de setiembre de 2003
Señor Alejandro Checchi Lang
Comité Permanente de la Unión Europea
sobre la Cadena Alimentaria y Salud Animal
De mi consideración:
En nombre del Comité Latinoamericano de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines, (UITA), junto a nuestras 57 organizaciones afiliadas en 17 países de la región, manifiesto nuestra profunda preocupación ante la posible inclusión del paraquat -el herbicida más lucrativo de la transnacional Syngenta- a la lista positiva (Anexo 1) de la Directiva 91/414 relativa a las Autorizaciones para el Mercado de Plaguicidas, en la próxima reunión del Comité Permanente de la Unión Europea sobre la Cadena Alimentaria y la Salud Animal, a efectuarse los días 1 y 2 de octubre del 2003.
El paraquat es altamente tóxico para los seres humanos y los animales y es uno de los causantes de las 220 mil muertes relacionadas con agrotóxicos, según la Pesticide Action Network (PAN), que ocurren anualmente en todo el mundo. Es también uno de los responsables de la intoxicación entre 3 y 5 millones de personas anualmente (OIT).
Una vez que es absorbido a través de la piel o los pulmones, o es ingerido, sus efectos son irreversibles. No existe ningún antídoto conocido para el envenenamiento con paraquat. Los trabajadores y trabajadoras agrícolas están regularmente expuestos a este agrotóxico durante su manipulación, mezcla, fumigación y trabajo en los campos recién fumigados. Este agrotóxico es persistente y se acumula en la tierra tras repetidas aplicaciones. En reconocimiento a su naturaleza extremadamente tóxica, ha sido prohibido en once países, y está severamente restringido en otros países.
A pesar del generalizado reconocimiento de los peligros que representa el paraquat para la salud humana y el ambiente, la Unión Europea pretende estimular su uso. Anexar el paraquat a la lista positiva, impulsaría un mayor empleo de esta sustancia tóxica e impondría su ingreso al mercado en la UE y en otros países donde ha sido prohibido. Asimismo, potencializará su comercialización y uso en los países del Sur, que registran el 99% de las muertes provocadas por agrotóxicos.
John Madeley en su obra “Paraquat, el controvertido herbicida de Syngenta”, comenta: “una investigación realizada recientemente en Malasia muestra los daños cotidianos que causa en los trabajadores que rocían paraquat de forma regular. Entrevistas realizadas con trabajadores de las plantaciones y pequeños agricultores confirman que su uso los coloca en una situación intolerable. (…) ya hay gente que ha muerto y hay otra seriamente enferma; los problemas más fuertes de salud se encuentran entre los trabajadores de los países en desarrollo, quienes sufren daños en los pulmones, la piel, ojos, nariz, y uñas de manos y pies. En el mundo industrializado también existe preocupación y no podemos hacer caso omiso de los efectos ambientales. (…) El paraquat, uno de los productos más populares para cometer suicidio en los países en desarrollo.”
En Costa Rica, el paraquat es la principal causa de intoxicaciones laborales con pesticidas y es el causante de la mayor parte de las intoxicaciones y muertes provocadas por plaguicidas en Centroamérica. Recientemente Rel-UITA respaldó las acciones de los damnificados por el paraquat en Nicaragua, donde hay 1.500 afectados y se estima que fallecieron 400 trabajadores expuestos a ese herbicida en el Ingenio San Antonio.
Desde el año 2001 se está desarrollando una campaña internacional por la prohibición del paraquat en Costa Rica y en la región, que cuenta con el respaldo de la Rel-UITA, Foro Emaús y la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL). Allí preguntamos: ¿quién será el responsable de cualquier error o desgracia? ¿quién pagará los costos médicos y sociales? ¿será Syngenta? ¿o serán los agricultores, sus familias y los Estados?
El ingreso del paraquat a la lista de agrotóxicos a ser utilizados por Unión Europea, significará un gran retroceso no solo para vuestro continente, sino para el resto del mundo, hipotecando seriamente la viabilidad de una agricultura diferente, donde cumpla con su papel de brindar bienestar a todos, desistiendo de su ignominioso rol como testaferro de la industria química.
Por lo expuesto, solicito a usted adoptar los pasos necesarios con la finalidad que el paraquat mantenga su actual status,
Sin otro particular, saludo a usted, muy atentamente,
Gerardo Iglesias
Secretario Regional UITA
c/c RAP-AL / OIT / Foro Emaus / Red de Prensa A. Latina
En el Segundo Encuentro Regional por la Soberanía y la Integración de los Pueblos, contra el ALCA, la Deuda y la Guerra celebrado en Buenos Aires desde el 10 al 13 de abril, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) denunció que el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por Estados Unidos, ya está destruyendo todos los sistemas de excelente calidad alimentaria de los productos agrícolas y agropecuarios de la Argentina.
A través de la multinacional de biotecnología agrícola Monsanto, el ALCA profundiza la dependencia económica por medio de la introducción de semillas genéticamente modificadas que van destruyendo la cadena natural de semillas históricas que han evolucionado a través de los procesos naturales.
Además de la modificación brutal de la producción agrícola, Monsanto se está apoderando progresivamente de miles y miles de hectáreas por año. La multinacional financia a los productores el cultivo extensivo de soja en sus tierras y firma con ellos una prenda hipotecaria sobre sus propiedades. Cuando el productor no puede pagar un crédito indexado al valor del dólar, la empresa traba embargo sobre el terreno ya que la prenda no acepta pagos con maquinarias ni otras especies.
Si bien ningún campesino organizado ha recibido un crédito de Monsanto ni una semilla transgénica, en el país hay 110 mil familias que están endeudadas con este monopolio biotecnológico y 170 mil familias que están quebradas por estos créditos impagos, corren el peligro de quedarse sin nada.
A pesar de la pesificación de las deudas que se aplicó luego de la devaluación del peso convertible, los créditos hipotecarios firmados con Monsanto han sido indexados en dólares bajo expreso pedido del ex secretario del Tesoro norteamericano Paul O'Neil al presidente Eduardo Duhalde. El acuerdo garantiza un progresivo desapoderamiento de la tierra de los pequeños y medianos productores agrarios en manos de una de las multinacionales más poderosas del planeta.
Monsanto es cómplice en Argentina de "una agricultura sin agricultores" y un modelo de producción basado en paquetes biotecnológicos que esclavizan a los productores a la semilla y a los insumos de las corporaciones. Esto conduce al éxodo rural por llevar a la quiebra a la mayoría de los pequeños y medianos productores que apostaron a las semillas transgénicas y que hoy merced a la reducción de la rentabilidad de los cultivos y a la competencia de la producción a escala, deben abandonar sus campos.
Este plan siniestro y sistemático se reproduce en toda América Latina y está destruyendo la autonomía de la producción alimentaria de los países del Mercosur y del Pacto Andino.
Cumplida la etapa de devastación del sistema productivo, las consecuencias en la cadena alimentaria humana son dramáticas. La ingesta de alimentos transgénicos provoca la destrucción de los sistemas inmunológicos, trastornos en el proceso reproductivo humano y complicaciones en el sistema neurológico, con los consiguientes peligros de muerte y precarización de las condiciones de vida.
Esta calamidad ocurre de manera ilegal ya que la legislación vigente establece que este tipo de ensayos biotecnológicos deben ser aprobados por el Congreso Nacional. Esto aún no ha ocurrido pero mientras tanto el objetivo de invasión y nueva dependencia económica promovido por el ALCA se está cumpliendo en silencio.
Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE)
"NO HAY HOMBRES SIN TIERRA NI TIERRA SIN HOMBRES"
Agencia de Noticias Red-Acción (ANRed)
Los Verdes-Izquierda Verde promueven
el abandono de los plaguicidas
En estos días todos estamos conmocionados por la catástrofe del Prestige en Galicia. Pero otra catástrofe menos fotogénica pero mucho mayor, más insidiosa y permanente se desarrolla todos los días en gran parte de nuestro territorio: el uso de los plaguicidas, que contamina nuestros campos, ríos y acuíferos, y perjudica gravemente la salud de los agricultores y también a todos los consumidores, a través de los restos de plaguicidas en los alimentos que consumimos.
El 3 de diciembre es el «día mundial de no uso de plaguicidas». Este día ha sido designado para recordar el accidente ocurrido en la fábrica de plaguicidas en Bhopal (India) en 1984. En ese día se destaca la presión que se está realizando para la eliminación mundial de los contaminantes orgánicos y persistentes (COP). El año pasado la Convención de Estocolmo sobre los contaminantes orgánicos y persistentes (COP) fue aceptada por 127 estados.
La convención es la base legal e internacional para la eliminación de los COP. Entrará en vigor cuando haya sido ratificada por 50 estados. La Comisión de Medio Ambiente del Congreso de los Diputados ha instado al Gobierno a ratificar el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, pero aún no ha sido ratificada. Los Verdes-Izquierda Verde piden la urgente ratificación del convenio sobre los COP. Cuando entre en vigor la convención podremos vivir sin 12 de esas sustancias extremamente peligrosas.
El uso frecuente e indiscriminado de plaguicidas provoca graves problemas ambientales. Según estudios realizados en Estados Unidos, de los 500 millones de kilos de plaguicidas utilizados anualmente, sólo el 1% de los productos llegan a los organismos nocivos (a los que en principio van destinados). El 99% restante se queda en los ecosistemas. Una parte van a parar a la atmósfera por volatilización, otra parte importante al suelo, y otra a los acuíferos. Otro de los efectos de los plaguicidas son los daños que afectan a la fauna del medio, como las abejas, aves insectívoras y a los insectos útiles, que son depredadores de insectos dañinos. Otra parte se queda en los productos agrícolas, siendo consumido directamente por los animales y el hombre.
Todos los plaguicidas utilizados por el agricultor tienen unos plazos de seguridad, expresados en días, quedando prohibido la utilización del producto en los días marcados antes de la cosecha, estando en manos del agricultor la responsabilidad del cumplimiento de estos plazos. Existen también unos límites máximos de residuos del plaguicida utilizado que pueden quedar en el producto a consumir. El control de los residuos de plaguicidas corresponde a la administración, si bien tampoco existen los medios suficientes para analizar todos los productos agrícolas que llegan al mercado.
El empleo de plaguicidas es una de las mayores amenazas a la diversidad biológica y a la salud de las personas. Se calcula que una persona normal puede entrar en contacto con mas de 60.000 productos químicos sintéticos diferentes en su vida cotidiana, y sólo en la comida pueden encontrarse 10.000. Muchos de estos productos son tóxicos. Unos 600, cancerígenos. Los plaguicidas utilizados en agricultura son sin duda el grupo más peligroso. Fueron introducidos masivamente en todo el mundo en los años 40 como parte de la llamada "Revolución Verde", junto con las semillas mejoradas, los abonos y la mecanización de la agricultura. Las plagas gozan de excelente salud pues los plaguicidas estimulan su capacidad de mutación para adaptarse. Sus predadores naturales, como insectos y pájaros, mucho más lentos de adaptación, sucumben bajo los plaguicidas; los monocultivos les aseguran el alimento ideal.
En 1965 estaban censadas por la FAO 182 plagas. En 1977 fueron 364. Hoy son más de 500 los insectos resistentes a los plaguicidas, así como 100 especies de hongos y 50 de adventicias. En EEUU, el uso de plaguicidas se ha multiplicado por 11 desde finales de los años 40. Sin embargo, las pérdidas en las cosechas, debidas a plagas han aumentado de un 7% a un 13%.
Según un informe elaborado por la OIT a partir de los datos suministrados por gobiernos y organizaciones internacionales, 40.000 agricultores mueren en el mundo cada año por intoxicación aguda con plaguicidas de un total de entre 3 y 5 millones de casos. Pero las intoxicaciones agudas son sólo parte visible de los daños causados por estos productos.
Los gobiernos establecen, para cada compuesto, una dosis máxima diaria aceptable para el ser humano, normalmente expresada en cantidad de sustancia autorizada por kilo de peso corporal. Los métodos de determinación muestran que más que proporcionar una verdadera seguridad, se trata de ofrecer la imagen, aparentando un conocimiento sobre los productos y sus efectos que no existe.
En España la situación es extremadamente grave en toda la agricultura intensiva de regadío de la zona mediterránea, y muy especialmente en los cultivos bajo plástico de Almería. Según fuentes del sector, si se hiciesen públicos algunos estudios sobre los efectos de los plaguicidas en los agricultores y trabajadores (casi todos inmigrantes), el escándalo sería tan grande que muy probablemente desaparecerían los cultivos bajo plástico.
El plaguicida bromuro de metilo ha causado centenares de casos de envenenamiento, y además daña la capa de ozono de la estratosfera, que protege la superficie de la tierra de una excesiva luz ultravioleta. El bromo del bromuro de metilo es 50 veces más eficiente como destructor del ozono que el cloro de los clorofluorocarbonos (CFC), el mas conocido entre los compuestos que dañan el ozono, usado hasta hace poco en una amplia gama de aplicaciones industriales. El bromuro de metilo se usa como plaguicida desde la década de 1930. Cada año se venden 76.000 toneladas en todo el mundo (4.238 toneladas en España, el 5,6% del consumo mundial), sobre todo para la fumigación del suelo. La mayoría de las emisiones humanas de bromuro de metilo se debe a su empleo como plaguicida, pero se libera también mediante la quema de biomasa tal como la madera empleada como combustible, y mediante la combustión de gasolina con plomo. El bromuro de metilo es producido también por los océanos, pero estas emisiones no se conocen bien y es posible que los océanos absorban más de lo que liberan. En estos momentos, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sólo proporciona datos del consumo en pesetas y no informa de las cantidades y productos utilizados.
Por todo ello Los Verdes-Izquierda Verde instan al Gobierno a: 1. Presentar los datos sobre el uso de plaguicidas en el Estado español indicando, en todos los casos, las cantidades utilizadas, así como la tipología de los productos. 2. Tomar las medidas oportunas para erradicar el uso de plaguicidas prohibidos, como el lindano. 3. Prohibir de forma inmediata el bromuro de metilo y el endosulfán. 4. Reducir el consumo de plaguicidas, dando prioridad a la agricultura ecológica. |
Los Verdes-Izquierda Verde
Para más información: José Santamarta
C/. Noblejas, 5. 28013 Madrid
Tel. 915410422. Móvil 650949021
jsantamarta@losverdes-izquierdaverde.orgOtro modelo de desarrollo rural
es posible
Los 2.320 participantes del II Seminario Internacional sobre Agroecología y III Encuentro Nacional sobre Investigación en Agroecología, reunidos en Porto Alegre (Brasil), entre el 26 y el 28 de noviembre del 2001, se integran al esfuerzo mundial de construcción de alternativas de sustentabilidad social, económica y ambiental al modelo urbano-industrial y agrícola dominante.
Considerando que es posible otro desarrollo rural, ecológicamente sano y socialmente justo, recomiendan:
1. Que la diversidad de los saberes ambientales locales y las prácticas tradicionales sean respetadas, consideradas e incorporadas, por vía de procesos participativos, en la construcción de una racionalidad ambiental como fundamento de un desarrollo rural sustentable;
2. Que los acuerdos y tratados internacionales de comercio den énfasis a los mercados locales y tengan como referencia central la importancia económica, social y cultural de la Agricultura Familiar en la consolidación de un desarrollo rural sustentable fundado en la capacidad de autogestión y co-gestión de las comunidades rurales;
3. Que el sistema de comercio garantice y estimule formas de producción y consumo ecológico, popular y solidario a nivel local y regional;
4. Que las políticas internacionales se subordinen a la sustentabilidad socioambiental y económica, respetando el derecho de la soberanía y la seguridad alimentaria de los pueblos;
5. Que sea implementada una moratoria al cultivo y consumo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM), buscando evitar o controlar el sistema alimentario por empresas multinacionales;
6. Que se implementen un conjunto de políticas públicas centradas en la Agricultura Familiar y en los procesos de transición agroecológica, con la participación de los agricultores y sus organizaciones;
7. Que la propiedad de la tierra esté subordinada a la justicia social, a las necesidades y a las culturas de los pueblos, a la eliminación del hambre y de la pobreza, y al desarrollo económico y social de los trabajadores;
8. Que las instituciones de investigación, formación y extensión en conjunto con las ONGs, Universidades y Organizaciones de Agricultores, incorporen, validen y democraticen los conocimientos sobre Agroecología dentro de su esfera de actuación;
9. Que prevalezcan los principios éticos que contemplen, al mismo tiempo, la equidad social y el interés público de los bienes ambientales, que no se subordinen a la lógica de valoración económica de la naturaleza y de la exclusión social;
10. Que todos los que apoyan esta carta se responsabilicen por el desarrollo, la implementación y multiplicación de iniciativas que creen las condiciones para la consolidación de un desarrollo rural que sea social, económica y ambientalmente sustentable.
Porto alegre, 28 de noviembre de 2001
Altieri ha dedicado su vida a la investigación y difusión de alternativas a la agricultura basada en la química. Además, ha desarrollado un potente análisis crítico de las estructuras que sustentan ese modelo agrícola hegemónico. Actualmente es profesor en la Universidad de Berkeley, California, Estados Unidos.
- ¿Qué es la agroecología?
- Es una ciencia que plantea un nuevo paradigma científico para el desarrollo de la agricultura. En realidad, rescata lo que es verdaderamente la ciencia, porque la que promueve la agricultura industrial, agroquímica, biotecnológica, es una ciencia cooptada que sirve a los intereses de la transnacionales. La agroecología no sólo se basa en los elementos de la ciencia moderna, sino también en lo que llamamos la etnociencia, o sea, el conocimiento de los propios agricultores. Al inicio de su desarrollo la agroecología ha puesto mucho interés en el trabajo con los campesinos de América Latina porque rescata mucho el conocimiento ancestral de los Andes, de Mesoamérica. Por lo tanto, es una combinación de saberes resulta en una serie de principios que se transforman en formas tecnológicas que finalmente nacen de lo que nosotros llamamos la investigación participativa. Los agricultores forman parte del proceso de investigación en un pie de igualdad con los universitarios o técnicos especializados. La agroecología implica, entonces, un verdadero cambio del paradigma científico, pero también de la práctica, de la tecnología concreta de trabajo, de la relación con la tierra y con el producto de ella.
- ¿Cuáles son las diferencias esenciales de esa nueva ciencia con la actualmente hegemónica?
- Todos los agricultores milenarios tienen una cosmovisión y han desarrollado un sistema de clasificación y apropiación de la naturaleza. La etnociencia consiste en ése saber generado por los agricultores, no necesariamente milenarios, sino que también proviene de aquellos que han trabajado varias generaciones en el campo. No es necesario entrar en detalles acerca de cómo cada grupo étnico trata a la naturaleza porque habría que lidiar con multitud de cosmovisiones diferentes y de conceptos de etnobotánica. Nosotros tratamos de rescatar los principios según los cuales esas comunidades se han relacionado con la naturaleza. Y vemos que esos principios son en realidad universales.
- ¿Son técnicas concretas?
- No, son principios que generan técnicas.
- Por ejemplo...
- La diversidad, siempre la diversidad. Jamás el monocultivo. Pero en los Andes será la mixtura de las papas nativas, y en el trópico medio bajo será agroforestación, y en Mesoamérica serán policultivos de maíz con frijol. El principio siempre es el mismo: la diversidad ecológica. Otro principio esencial es la rotación de los cultivos, o dicho de otra forma el reciclaje de los nutrientes con integración de animales. Estos principios toman formas tecnológicas diferentes, pero su esencia es siempre estable. Nosotros rescatamos ese conocimiento como los grandes principios de la agroecología que explican cómo funcionan los sistemas agrícolas, al igual que los sistemas naturales. Si se toma una tundra por un lado, y un sistema tropical húmedo por otro, se verá que los principios de cómo funciona cada uno son exactamente los mismos, lo que pasa es que cada uno toma su propia dinámica: la tundra es mucho menos diversificada que el trópico, pero hay sucesión, hay competencia, hay flujos de energía.
En la agroecología no trabajamos con recetas ni con paquetes tecnológicos sino con estos principios.
- ¿Por qué es importante la diversidad?
- Es esencial. No se trata de diversificar los cultivos porque sí, de cualquier manera, como sembrar lechuga con tomate, por ejemplo. Tratamos de crear combinaciones de cultivos y animales que creen una sinergia, que se potencien en un sistema autorregulado. Pero esas combinaciones tampoco pueden ser caprichos teóricos, sino que deben estar basadas en el conocimiento profundo de las interacciones ecológicas de cada lugar. Por ejemplo, si creamos un sistema que resulta benéfico para desarrollo de ciertos insectos que matan plagas, entonces ya no es necesario el pesticida externo, pero tampoco se precisan "insecticidas botánicos" y ese tipo de cosas que usan muchos agricultores orgánicos.
Otro principio es el del reciclaje de los nutrientes. Las formas en las que se incorpora a la tierra la biomasa vegetal y animal, cómo se debe utilizar de manera eficiente para que el sistema autorregules u materia orgánica, la fertilidad del suelo. Hay muchas formas de hacerlo.
- ¿Cuál es la diferencia entre la agricultura orgánica y la agroecología?
- Bueno, en Estados Unidos, al menos, gran parte de la agricultura orgánica que se practica actualmente se basa en la sustitución de unos insumos por otros, siguiendo el mismo patrón que la agricultura convencional. Conozco muchos agricultores orgánicos en California que son muy dependientes de las empresas que fabrican los insumos. Son otras industrias, más biológicas, pero a la vez es el mismo modelo capitalista dependiente. Nosotros creamos un sistema en el cual no hay dependencia.
- ¿Esa forma de vincularse con la naturaleza está más presente en algunos países de América Latina más que en otros?
- Históricamente esos vínculos están muy enraizados en culturas tradicionales nuestras, en agriculturas milenarias. Ellos no le llaman agroecología, pero es lo que practican en los Andes, en Mesoamérica. Cuando nace como ciencia, a fin de los años setenta, la agroecología toma mucho auge en las organizaciones no gubernamentales (ONG), en países como Chile, Perú, Bolivia. En esa época las ONG trabajaban en un contexto de dictaduras en todo el Cono Sur. En esos momentos habían enfocado la necesidad de los agricultores pobres de implementar tecnologías que les permitieran sobrevivir. Así se empezaron a implementar redes entre los grupos, sobre todo andinos. Pero después ese movimiento llegó influenciar a la academia, y también a institutos de investigación. El país donde más se ha desarrollado la agroecología es Cuba, que desde la crisis que empezó a vivir a fin de los ochenta se creó un grupo que se llama Asociación Cubana de Agricultura Orgánica, que implementó un proceso de desarrollo de agricultura orgánica basado en la agroecología. El segundo país es Brasil. Allí la agroecología ya es un movimiento social, sobre todo en el sur, Rio Grande do Sul, Santa Catarina y otros estados, están empezando a utilizar la agroecología como una herramienta de desarrollo de la agricultura familiar, pero lo más importante es que ha penetrado en las instituciones estaduales, como el Emater en Rio Grande do Sul.
Ahora hace un mes que estamos en Brasil y volvemos allá por otro mes para continuar con el programa de entrenamiento de 400 investigadores y extensionistas de EPAGRI, la institución del estado catarinenese responsable de la investigación y la extensión agrícolas. El gobernador de ese estado ha dicho que en dos años deberán desaparecer todos los agrotóxicos de Santa Catarina, y segundo que tiene que haber una moratoria de cinco años para la biotecnología hasta que se demuestre que su aplicación en agricultura no causa impactos ambientales desfavorables. De hecho, cuando la agroecología se asume como una política, causa enormes cambios dentro de las estructuras.
- Algunas personas critican la opción cubana por la agricultura orgánica porque consideran que el gobierno hizo un cambio meramente instrumental sin una revisión profunda del modelo convencional.
- Es así a nivel de la cúpula dirigente del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Para la mayoría de ellos fue un cambio meramente oportunista. Pero a nivel de base, los grupos que promovieron la agroecología, crearon un proceso de capacitación con los principios de la agroecología, proceso en el cual participamos activamente. De hecho, se logró crear una masa crítica no sólo de profesionales sino también de agricultores practicando la agroecología. Y eso es independiente de las políticas del gobierno. Se trata de un verdadero movimiento de masas. El grupo gestor de este proceso, la ACAO, fue suprimido, lo terminaron.
- ¿Cómo lo terminaron?
- Lo colocaron bajo la supervisión y dependencia del gobierno y con un control muy fuerte. Pero yo he regresado a Cuba varias veces, y el movimiento ya es imparable. Comparto, entonces, esa crítica, pero este grupo fue muy inteligente, y utilizó como siete años para hacer una educación masiva de lo que es la agroecología. Se hicieron seminarios, cursos a distancia, bibliotecas móviles, se crearon "faros agroecológicos" que eran establecimientos modelo de producción adonde acudían de visita cientos de agricultores cada mes. Yo creo que en Cuba ese movimiento de base es imparable.
- ¿Se puede decir que los países del Cono Sur son los más refractarios a este tipo de planteos?
- Chile, Argentina y Uruguay, sí. Son países que están completamente entregados al modelo agroexportador. El campesinado ha perdido mucha fuerza, las ONG fueron corrompidas o absorbidas por el sistema. El aparato público fue desmantelado así como la crítica académica, y es el sector privado el que dirige las políticas. En Brasil sucede lo contrario, allí el aparato público está vivo. Podrá tener sus problemas, pero también admite mucha crítica interna. En los países del Cono Sur prácticamente se ha suprimido el diálogo. Estuve en Argentina recientemente, todas las personas me dijeron que no existe allí un diálogo, ni siquiera un debate sobre los vegetales transgénicos. Se organizan foros, coloquios, pero las empresas y los funcionarios públicos los ignoran, lo que es una clara muestra de pensamiento poco democrático.
- ¿En qué países la agroecología ha llegado a la academia?
- En varios países europeos como España, Italia y oOtros. En la universidad española de Córdoba ya se desarrolló un doctorado en agroecología, y existe una maestría para latinoamericanos que cuenta con el apoyo del gobierno de Andalucía. De allí salen unos 35 latinoamericanos cada año formados en esta nueva ciencia, tanto a nivel de doctorado como de maestría. En Italia hay algunos polos importantes de irradiación de estos principios, incluso en Estados Unidos también los hay. No son aún masivamente reconocidos, pero sí son respetados y tienen mucha actividad, publicaciones de investigaciones que demuestran la viabilidad científica de la propuesta. En ese sentido, existe una preocupación de no quedarse sólo en la crítica, sino de mostrar alternativas concretas y con las mismas herramientas científicas, de manera de que no haya duda de que la agroecología está respaldada por un conocimiento desarrollado. Lentamente se comienza a lograr generar impactos en las políticas públicas. Por ejemplo en Berkeley, la ciudad donde vivimos, los movimientos de consumidores, de cultivadores orgánicos, de ambientalista y otros lograron que la ciudad decidiera que todas las meriendas que se ofrecen deben ser elaboradas exclusivamente con productos orgánicos. Estamos hablando de 42 mil bocas que diariamente se alimentan así. Eso ha abierto un importante mercado para los agricultores orgánicos periurbanos y aún más lejanos que está creando una revolución. También hay prefecturas del PT en Brasil que adoptan políticas parecidas y logran cambios radicales. Esa es una característica esencial de nuestra propuesta, la de provocar modificaciones a nivel local, regional, pero no meterse con el rollo globalizante porque en ese nivel no hay manera de competir con el poder.
- Muchos dicen que la agricultura sin químicos tiene baja productividad y que con ese sistema de cultivo no se genera suficiente alimento para todo el mundo.
- El problema del hambre en el mundo no tiene nada que ver con la producción de los alimentos. Es un asunto de distribución. Hay 2 mil millones de personas viviendo con menos de dos dólares al día. Existe una mala distribución de la tierra y de su uso. En países africanos netamente exportadores de alimentos la gente muere de hambre. El 70% del grano que se produce en Argentina, en el Cono Sur, es para alimentar ganado. Toda la soja y la mandioca que se cultiva acá tiene ese fin. Los sistemas agroecológicos son en realidad más productivos que el sistema convencional (con químicos), no sólo en cuestión de rendimiento, también porque proporciona una serie de servicios ambientales. Es multifuncional. Algunos estudios que hemos hecho en California sobre manzanos, por ejemplo, permitieron comprobar que en ambos sistemas son igualmente productivos en el mediano y largo plazo. Pero tienen una enorme diferencia en el impacto ambiental: el del agroecológico es 30 veces menor que el convencional, siendo que sólo medimos residuos de pesticidas y concentración de nitrato en suelo, sin tener en cuenta biodiversidad y otros parámetros asociados. Ese escaso impacto ambiental no está siendo compensado por la sociedad. Creo que este tipo de enfoque puede empezar a influenciar a los políticos para que entiendan que se debe premiar a esa gente y castigar a los otros. Ya casi nadie hace comparaciones de productividad porque está más que demostrado que la agricultura orgánica, paradojalmente sin el apoyo científico de los aparatos público y académico, es igualmente productiva que la convencional. Y eso con escasos medios de investigación, mientras que los convencionales tienen 50 o 60 años ininterrumpidos de apoyo científico estatal, y apenas llegan a tener la misma productividad, pero con un tremendo impacto ambiental que la sociedad está pagando caro.
- Otra crítica que se hace es que los vegetales orgánicos son más caros, y que por lo tanto no son productos para el pueblo.
- Desgraciadamente mucho de la agricultura orgánica está controlada por intereses que no tienen nada que ver con el pensamiento de un modelo alternativo. Están en eso porque se abrieron brechas en el modelo neoliberal que premian ese tipo de agricultura. Lo hacen estrictamente como un negocio, como harían cualquier otro negocio. Pero existe tanto en Europa como en Estados Unidos un amplio movimiento de crítica a esta postura que están planteando que los aspectos sociales fueron ignorados por la agricultura orgánica, y que es necesario cambiar eso. De hecho, ya se están implementando las redes de distribución directa de los agricultores a los consumidores mediante, por ejemplo, ferias orgánicas y las canastas semanales.
Pero atención: hay mucha agricultura orgánica que no es agroecológica porque sigue siendo de monocultivo y de sustitución de insumos, y además abasteciendo mercados elitistas. En las primera discusiones que se promovieron en California para reglamentar la certificación, varios grupos planteamos que se debía limitar la escala a no más de 50 hectáreas, porque hay empresarios que tienen 2 o 3 mil hectáreas que desplazan a los pequeños y medianos, y también defendimos la posición de que se debía incluir una definición de condiciones laborales aceptables para los trabajadores rurales asalariados, pero todos esos reclamos quedaron fuera. En la actualidad, en Estados Unidos la agricultura orgánica es mayormente una etiqueta que dice que no se usaron tóxicos para cultivar esos productos, pero no es un planteo sustentable porque ignora completamente los aspectos sociales, La agroecología, en cambio, se juega con base científica por un modelo de desarrollo alternativo de atiende la equidad social, la seguridad alimentaria, la superación de la pobreza. Es una propuesta política con base científica y, claro, de izquierda.
- ¿Entonces por qué la izquierda tradicional en América Latina se ha jugado históricamente por la opción productivista?
- Porque la agronomía capitalista y la soviética fueron alimentadas teóricamente por el mismo paradigma científico. La revolución verde convenció igualmente a los estadounidenses, a los mexicanos, a los soviéticos y a los uruguayos. Según ese esquema siempre habrá un factor limitante en la agricultura, y cualquiera sea ese factor se deberá usar químicos para superarlo, sin advertir que esa limitante era un síntoma de una enfermedad más sistémica de la agricultura. La agroecología desecha los síntomas y ataca las causas fundamentales que son los desequilibrios biológicos en la tierra. Hay que crear las condiciones para restaurar ese equilibrio.
- ¿Pudo haber existido en la izquierda un cierto menosprecio del saber popular, del conocimiento campesino?
- Lo dice la historia. Cuando la Fundación Rockefeller comenzó a pensar en la revolución verde envió una comisión de científicos a México y cometieron el error de invitar a Carl Sauer, que era geógrafo. Escribió él un informe en solitario, en el que decía que si un grupo de agrónomos estadounidenses agresivos iría a México para llevar el maíz de Iowa y de Ohio, sucedería un catástrofe que describió con bastante detalle. Esa catástrofe es exactamente lo que está sucediendo desde hace varias décadas en el mundo. Sauer fue sustituido en la comisión por otro que no hacía críticas. La revolución verde no sólo significó el cambio de una variedad por otra, sino la supresión de todo un conocimiento acumulado durante milenios. Lo mismo está pasando ahora con la biotecnología: las instituciones públicas son cooptadas por las transnacionales. La universidad de Berkeley donde yo trabajo recibe 50 millones de dólares anuales de la Novartis. Eso crea un sesgo institucional del cual emerge una visión y se suprimen las otras. A nosotros nos intentan suprimir a menudo. Y eso es muy peligroso para la sociedad, porque las opciones, la diversidad de enfoques empieza a desaparecer. Ni siquiera los agricultores soyeros convencionales que usan químicos ya no tienen muchas opciones : o Roundup o nada. O entran en el juego o quedan fuera. En Estados Unidos, como en Argentina, disminuye la cantidad de agricultores dedicados a la soya, pero aumenta la cantidad de hectáreas. Porque esa tecnología alienta la concentración de la tierra. En Estados Unidos el sistema de subsidio, creado por el lobby de los grandes empresarios agrícolas, otorga 40 dólares por acre a quienes tienen menos de 400 acres, pero le da 400 dólares por acre a quienes tienen más 400 acres. Es una agricultura sin agricultores.
La biotecnología es la fructificación del modelo de la revolución verde y es impulsada por los mismos actores. Yo no distingo entre agroquímicas y transgénicos. Nuestra idea es condenar igualmente a ambas agriculturas porque están podridas.
- ¿La imposición de la revolución verde en América Latina puede tener alguna relación con la generalización de las dictaduras en ese período?
- No sé si ambas cosas tienen un vínculo directo, pero no pienso que las estrategias de desarrollo rural que impulsa el gobierno de Estados Unidos sean diferentes a su política externa. Todo surge de la misma concepción. La dominación tiene muchos campos, y una manera de dominar ha sido educar al mundo científico latinoamericano con una mentalidad al servicio de ese modelo. Cuando llegué a California me di cuenta de que en Chile me habían enseñado agronomía californiana. Todos mis profesores habían hecho uso de un convenio por el cual completaron su formación en California. Nunca me enseñaron agricultura campesina. En mi opinión, tanto la revolución verde como la biotecnología actúan de manera fascista, porque suprimen la disidencia. A mí no me han podido echar de la universidad porque va contra los principios del centro de estudios, y además porque soy profesor titular del máximo nivel, pero las ganas no han faltado. El costo de hablar esto públicamente es muy alto, enseguida empiezan a tildarte de pseudocientífico, antiprogreso, y segundo te cortan todos los fondos. Por eso es que allá ahora hay mucha gente que ya no habla. La represión es muy grande.
- ¿Puede haber un cambio de modelo agrícola si no se produce un cambio social general?
- Sí, de hecho esos cambios se están dando ahora mismo. Recientemente participé en una actividad en la cual evaluamos 208 proyectos provenientes Africa, América Latina y Asia, y estimamos que hay 9 millones de campesinos que han adoptado el modelo agroecológico, cubriendo aproximadamente 30 millones de hectáreas, con una producción de 1,7 toneladas de grano por hectárea en zonas marginales. Estos pequeños ejemplos son los que denominamos "faros agroecológicos", porque influencian a su entorno y crean redes entre agricultores por donde pasa el conocimiento. No sé si la suma de los cambios locales provocará un cambio global, pero pienso que es posible. Cómo se dará eso en el futuro, lo ignoro, pero hay mucha gente buscando nuevos caminos.
Autor:
Carlos Amorin
© Rel-UITA
1 Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile, desde 1980 es Profesor de Agroecología en la Universidad de California, Berkeley. También es colaborador en materias científicas de CLADES, un consorcio de ONGs latinoamericanas que desarrolla trabajos de desarrollo campesino con una base agroecológica y desde 1996 es el coordinador general de SANE (Sustainable Agricultural Networking and Extension) un programa auspiciado por PNUD para promover la capacitación de enfoques agroecológicos en el mundo en desarrollo.
Desde 1997 ha servido como Presidente del comité de ONGs del CGIAR (Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional, que agrupa a varios centros de investigación), con la misión de influenciar la agenda de los centros internacionales de investigacion agrícola para el beneficio de los agricultores pobres de Asia, África y América Latina.
El injusto reparto de la tierra es una de las principales causas de la pobreza en la que viven más de 1.000 millones de campesinos de nuestro mundo. Las implicaciones de la actual distribución de la tierra van más allá de lo económico: creciente emigración de las grandes urbes en los países pobres; marginación, e incluso eliminación física de las minorías étnicas y un deterioro ambiental enorme motivado por la tala de los árboles para extender las grandes propiedades utilizadas para pasto del ganado que produce la carne que consumen los países industrializados. |
A pesar del progresivo -y agresivo- proceso de urbanización registrado en las últimas décadas, la pobreza sigue siendo mayoritariamente rural. Casi el 80% de las personas pobres viven en el campo, lejos de las grandes ciudades. Son pobres invisibles cuya miseria resulta menos “espectacular”, desde el punto de vista mediático, que la pobreza que se da en las zonas urbano marginales.
En América Latina los pobres urbanos representan el 33% de la población de las ciudades, porcentaje que se multiplica por dos en el campo. En Africa Subsahariana el 60% de la población rural vive en la pobreza, un porcentaje similar al de América Latina y el Caribe donde, según la ONU, los pobres representan el 61% de la población rural.
En las zonas rurales el acceso a la educación, la sanidad, viviendas dignas, agua potable y los recursos sociales elementales resulta imposible para la población pobre. Las inversiones sociales en las zonas rurales resultan más caras y menos rentables políticamente para los gobiernos. Por ejemplo, en Argentina el acceso a la salud es del 80% en las ciudades pero sólo del 21% en las zonas rurales.
Sin educación adecuada, con baja atención sanitaria y en un entorno poco salubre, las posibilidades de salir de la pobreza aparecen muy disminuidas. Es lo que sucede con el acceso a la educación: en los países pobres el porcentaje de hombres analfabetos en las zonas rurales es el 48%, más del doble que el las zonas urbanas; en las mujeres las cifras son aún más altas: 63% en el campo frente al 38% en las ciudades. Con estos indicadores las perspectivas de las generaciones futuras para salir de la pobreza no pueden considerarse esperanzadoras.
Por otra parte, los ingresos económicos de los pequeños campesinos son precarios e inestables, pues fluctúan en función de las cosechas, el clima, la evolución de los mercados internacionales... Además, no poseen ninguna seguridad sobre sus ingresos futuros, sometidos a demasiados factores que no pueden controlar. Con muy poca tierra, de baja calidad, sin tecnología adecuada, la mayoría sobrevive gracias a una economía de subsistencia en la que los escasos ingresos por la venta de la cosecha de maíz, café o cacao se usa para devolver los créditos pedidos a los intermediarios.
La pobreza implica también una falta de acceso a los recursos culturales que todos necesitamos en nuestra vida. Las comunidades rurales están alejadas de los centros de poder, y no sólo físicamente: son los últimos lugares adonde llega el conocimiento, la información y la tecnología. Los campesinos pobres quedan excluidos de los avances tecnológicos, del progreso científico, del acceso a la información y a la comunicación. Además muchos campesinos pobres pertenecen a grupos étnicos minoritarios o marginados socialmente. La pobreza rural en este caso es además exclusión por razones étnicas.
La escasez de tierras es uno de los problemas principales de los pueblos indígenas. Estas poblaciones se ven con frecuencia expulsadas de unas tierras de las que han formado parte durante generaciones, pero de las que no tiene papeles, títulos de propiedad, concepto que les es ajeno: la tierra no es para estos pueblos un bien material que puede ser adquirido, sino el entorno vital del que se forma parte y con el que se vive en interrelación. La extensión de la frontera agrícola capitalista, les empuja cada vez a terrenos más adentrados en la selva o a las tierras de menor calidad y productividad o, incluso, provoca la eliminación del grupo étnico en su totalidad.
En las zonas rurales la participación democrática en la vida pública y política suele ser muy reducida. Al tratarse de poblaciones dispersas y aisladas, la organización social no siempre existe y cuando lo hace no es habitual que sea significativa. El clientelismo, la manipulación e incluso la compra de votos y la presión para apoyar a determinados partidos es una práctica aún muy extendida en las zonas rurales del mundo pobre.
La pobreza rural conformada por este conjunto de carencias que se retroalimentan mutuamente, exige estrategias más complejas y continuas que el simple reparto de recursos económicos.
Autores:
Luis Arancibia e
Ignacio Cantarel
ONG Manos Unidas